¿Habrá suficientes buenos empleos?

El cambio tecnológico ha transformado la naturaleza del trabajo, con efectos devastadores para muchos miembros de la clase media. La globalización y las nuevas tecnologías han profundizado la brecha entre los que tienen y los que no en las economías avanzadas.

Casi a diario aparecen ejemplos de cómo las nuevas tecnologías están transformando el trabajo, provocando cambios en la cantidad y calidad de los empleos.

Las encuestas revelan una profunda preocupación entre los trabajadores sobre las implicaciones de estos cambios para el empleo, los salarios y el nivel de vida.

¿Habrá suficientes buenos empleos?

El cambio tecnológico aumenta la desigualdad

Detrás de esta preocupación hay una pregunta fundamental: ¿Habrá suficientes puestos de trabajo en el futuro? La historia de las revoluciones tecnológicas indica que la respuesta más probable es que sí.

El cambio tecnológico impulsa el crecimiento de la productividad, y eso alimenta la demanda de mano de obra. Pero no hay pruebas de que exista una compensación a largo plazo entre el crecimiento de la productividad y el crecimiento del empleo.

Muchos de los puestos de trabajo existentes se modifican o se destruyen con los cambios tecnológicos, pero se crean muchos nuevos. A largo plazo, no hay «desempleo tecnológico». Sin embargo, los beneficios de la productividad del cambio tecnológico pueden tardar décadas en llegar.

La historia también revela que el cambio tecnológico tiende a aumentar la desigualdad de ingresos, ampliando las diferencias entre aquellos cuyos empleos son desplazados y los que asumen los nuevos.

Buenos empleos para empleados bien calificados

Durante el último medio siglo, el cambio tecnológico ha ahorrado mano de obra y ha tenido un sesgo de cualificación. Esto significa que ha tendido a producir empleos que requieren trabajadores más cualificados.

Las tecnologías digitales han reducido la demanda de trabajadores de cualificación media que realizan tareas rutinarias. También han aumentado la demanda de trabajadores con mayor cualificación que realicen tareas técnicas y de resolución de problemas.

En consecuencia, los mercados laborales se han polarizado y «vaciado» en las economías avanzadas: los puestos de trabajo de cualificación media han disminuido en proporción al empleo total, mientras que los puestos de trabajo de alta cualificación han aumentado.

El cambio tecnológico basado en la cualificación ha sido uno de los factores que han contribuido al aumento de la desigualdad de ingresos y a la disminución de la proporción de los ingresos laborales.

Dada la trayectoria actual del progreso tecnológico, es probable que estas tendencias persistan. Como la tendencia de las cerrajerías de Barcelona a crear las mejores copias de llaves.

Políticas para desarrollar las habilidades de los trabajadores

Aunque las tecnologías de ahorro de mano de obra y de cualificación están destruyendo puestos de trabajo y ocupaciones de cualificación media, están aumentando los de cualificación superior a un ritmo igual o más rápido.

Como respuesta, los gobiernos están introduciendo nuevos programas de educación. Los beneficios salariales y laborales de la obtención de un título universitario son considerables, y los de los programas de certificación son menores pero positivos.

Ampliar la financiación de la educación universitaria comunitaria y hacerla más asequible para los estudiantes de bajos ingresos deberían ser prioridades clave para los estados que buscan crear buenas oportunidades de trabajo para sus ciudadanos.

Los programas de aprendizaje que combinan el aprendizaje en el aula y en el puesto de trabajo son otro modelo valioso para el desarrollo de habilidades.

Los trabajadores reciben una formación basada en las habilidades que a menudo los coloca directamente en puestos de trabajo bien remunerados, y los empresarios se benefician al contratar y retener una mano de obra cualificada.